lunes, 6 de febrero de 2012

951 palabras para la condena a Alberto Contador

“El jurado, después de revisar las 4.000 páginas del caso y durante la deliberación, notó en primer lugar que las partes no cuestionaban que Alberto Contador dio positivo por clembuterol y, por tanto, cometió una violación de la regla antidopaje”.

El TAS, con una hora de retraso, hacía oficial la resolución del caso. 951 palabras y un párrafo con frases que dejan entrever la complejidad del proceso: “Tanto la contaminación alimenticia como la transfusión sanguínea fueron, en teoría, posibles explicaciones para el resultado adverso... [sic] …El panel, basándose en las pruebas aducidas, opina que la presencia de clembuterol fue causada con más probabilidad por la ingesta de comida contaminada”.

Antes de que la filtración a una televisión alemana desencadenara el desencuentro entre la Unión Ciclista Internacional y Alberto Contador, el ente que maneja el deporte de las dos ruedas se aproximó al entorno del corredor pinteño. 50 picogramos de clembuterol en la orina eran una cantidad irrisoria, intrascendente para que el positivo del corredor más importante del pelotón se hiciera público. 0,00000000005 gramos por mililitro, casi la nada.

A partir de entonces se han sucedido casi 500 días de defensa enconada en ruedas de prensa y en la carretera. Lo peor no han sido escuchar los silbidos de la afición francesa, ni el dinero perdido en abogados de primer nivel, encabezados por el hijo del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Gorka Villar, o que Contador tenga que pagar 2,485 millones de euros, el 70 por ciento de su ficha. Lo realmente esperpéntico es que en el laudo del TAS se reconoce que “no está probado el dopaje”. Pero en aquel control del 24 de julio hubo positivo.

Mientras los juicios se retrasaban una, dos y hasta tres veces, Contador siguió corriendo y ganando. Primero, expedientado por la Federación y luego absuelto, durante meses con la espada de damocles del recurso conjunto de la UCI y de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) al ínclito TAS, que ha tardado cerca de un año en prounciarse. Con el veredicto contrario al español, Andy Schleck es el nuevo ganador del Tour 2010 y el ciclismo ha vuelto a vivir un período irreal en su historia. Tocará obrar como con Alejandro Valverde, borrando su nombre de todos los resultados hasta el fallo negativo del tribunal suizo. Podrían eliminar su silueta enjuta de cuantas carreras ha participado, pero el Photoshop no vale para lavar el cerebro del aficionado.

La justicia deportiva es lenta, tanto que la UCI se anticipó al fallo del TAS mientras la página web oficial del tribunal suizo levitaba en internet. “La sentencia dictada confirma la posición de la UCI”, pero el sentimiento del órgano gubernativo “no es de satisfacción”. El pasaporte biológico, implementado en 2008, es un arma contra el dopaje que cuesta a los equipos mucho dinero para que la Unión Ciclista Internacional lo maneje a su arbitrio.

Contador ha llegado al final del camino y, aunque para mal, conoce el veredicto final. Otros compañeros no tienen tanta suerte. Ahí está Ezequiel Mosquera, en el limbo de los proscritos, la UCI amenazó a su equipo, el Vacans'Oleil, si le dejaba correr. En la Unión Ciclista, dirigida por el irlandés Pat McQuaid, conviven baremos distintos.

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Saludos y buenos vientos.

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